EVOLUCIÓN Y ESENCIA

 

 

 

Mikel Recalde Tarrón (4º GBD)

La tarde de agosto en la que mi antecesor, Marc Morros, me comunicó que lo sucedería a la cabeza de la Esade Law Review (ELR), se apoderó de mí una sensación agridulce en la que se confundían la emoción producida por una oportunidad tan estimulante con la preocupación por estar a la altura del trabajo hecho hasta el momento. Se trataba de un momento crítico para la ELR, cuyos primeros dos volúmenes habían generado una repercusión nada desdeñable en nuestro entorno y que, liderada por Morros, había pasado de ser una idea en la mente de un estudiante proactivo a convertirse en una opción real para los alumnos, que estaban empezando a ganar un medio propio para canalizar sus intereses jurídicos y académicos fuera de las aulas. La responsabilidad asumida llevaba a preguntarse una y otra vez cuáles debían ser los pasos a seguir para garantizar que aquello que estaba empezando a cobrar forma se concretara adecuadamente, y la respuesta llegó pensando en cómo sacar provecho de todo aquello que se había hecho bien hasta el momento, de la experiencia que habíamos ganado los que nos habíamos involucrado con el proyecto. Sabiendo ya lo que se necesitaba para publicar un volumen como el que inauguramos con este mensaje y contando con el cuerpo de revisores, cuya incorporación había demostrado ser un acierto mayúsculo, quedaba claro que el empeño debía centrarse en generar las estructuras necesarias para garantizar la pervivencia de nuestro esfuerzo más allá de nosotros mismos, y así ha sido.

La ELR que presenta hoy su Tercer Volumen es sustancialmente distinta a la que publicó el segundo: se han redactado y firmado unos estatutos; se ha creado una society dentro de ESADE para la gestión de la revista, separando así -al menos en principio- las funciones de redacción de las de organización y dirección; se han estrechado los lazos con el equipo de revisores (que forma hoy una parte esencial del equipo que ha hecho posible esta tercera entrega) y se ha obtenido el patrocinio de la firma de abogados Cuatrecasas. Es evidente que estas mejoras en el método nos obligan a realizar un trabajo que aspire a más, por lo que se ha optado por incluir los escritos de profesores, doctorandos y profesionales del derecho junto con el trabajo de los alumnos de ESADE, por desarrollar un formato físico que verá la luz en los próximos días y por seguir trabajando en nuestra presencia en las redes.

Con todo, la evolución de la organización y de las formas de confección de los volúmenes no afectan a la esencia de la ELR, que pretende convertirse en un espacio abierto para todos aquellos que comparten un interés por el derecho y que aspiran a divulgar y expandir sus conocimientos en el intercambio que nosotros proponemos a través de estas páginas. Los ejes vertebradores siguen siendo la colaboración, la proactividad e iniciativa por parte del alumnado y la formación de los futuros juristas. Buena prueba de ello son las colaboraciones que incluimos, que aúnan el trabajo del Georgetown Journal of International Law y de la ELR en un artículo sobre las auditorías en materia de Derechos Humanos en el ámbito empresarial y que potencian la aparición de iniciativas similares a la nuestra en el entorno más cercano, como es el caso de la incipiente Deusto Law Review, a la que brindamos un espacio para publicar su primer artículo. También en la elección de nuestros socios se aprecian estos principios básicos de nuestra actividad, al contar con el apoyo inestimable de ESADE en un formato mucho más estrecho que hasta el momento y al haber obtenido el patrocinio de Cuatrecasas para la confección de esta publicación, que debemos agradecer y reconocer como medida posibilitadora de la evolución explicada en estas líneas.

Echando la vista atrás y recordando las preocupaciones y los esfuerzos realizados a lo largo de los últimos meses, es satisfactorio reconocer que, gracias al esfuerzo de mis colaboradores, de los editores y de los revisores se presenta hoy un Tercer Volumen que es motivo de orgullo por su fidelidad a la esencia del proyecto y por su capacidad de innovación y mejora. A través de la creación de instituciones propias, de la generación de hábitos y la experiencia, la ELR describe y desarrolla una esencia única e identitaria a la vez que mantiene el anhelo expansivo propio de la juventud del proyecto y de sus integrantes. Con la evolución y el cambio, de la repetición y la diferencia, la iniciativa escribe y recorre su propio camino, invitando a participar a todo aquél que esté interesado en hacerlo y autodefiniéndose sin cerrar jamás la puerta a la innovación, la proactividad y la creatividad de los que en los próximos tiempos nos habrán de suceder.


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